¿TALENTO O VENTAJA BIOLÓGICA?
EL ERROR DE SELECCIONAR AL DEPORTISTA ANTES DE TIEMPO

En el deporte formativo existe una paradoja que merece una profunda reflexión: mientras hablamos de procesos de desarrollo a largo plazo, con frecuencia tomamos decisiones de selección basadas en el rendimiento inmediato de niños y adolescentes que atraviesan etapas muy diferentes de crecimiento y maduración.
Hay una contradicción que merece ser examinada: buscamos desarrollar deportistas de alto rendimiento a largo plazo, pero con frecuencia seleccionamos a los niños que rinden mejor en el presente, sin distinguir suficientemente cuánto de ese rendimiento se debe a su talento y cuánto a las ventajas temporales de su crecimiento y maduración biológica.
Esta contradicción tiene consecuencias que van más allá de la selección de talentos. Influye en la planificación del entrenamiento, la distribución de oportunidades, las expectativas de entrenadores y familias, y la posibilidad de que niños y niñas continúen disfrutando del deporte.
Proponemos abordar el tema desde las ciencias del crecimiento y desarrollo, con un enfoque crítico, pedagógico y práctico. No se trata de restar importancia al rendimiento infantil, sino de comprenderlo correctamente para tomar mejores decisiones sobre el futuro de cada deportista.
En las canchas de fútbol, los gimnasios, las pistas atléticas y otros escenarios deportivos, es habitual observar que los niños y jóvenes con mayor estatura, fuerza, velocidad o potencia reciben más oportunidades de participación, son considerados más talentosos y tienen mayores posibilidades de ingresar a programas de formación de alto rendimiento.
Pero ¿estamos identificando realmente a los deportistas con mayor potencial o estamos seleccionando, en muchos casos, a quienes presentan una ventaja biológica en ese momento de su desarrollo?
Durante la infancia y la adolescencia, el organismo experimenta transformaciones que influyen significativamente en las capacidades físicas y en el rendimiento deportivo. Sin embargo, estos cambios no ocurren simultáneamente ni al mismo ritmo en todos los individuos.
Dos niños o niñas de la misma edad cronológica pueden encontrarse en estados de maduración biológica muy diferentes. Uno puede haber experimentado ya una parte importante de su crecimiento puberal, mientras que el otro apenas comienza esa etapa. Como consecuencia, pueden existir diferencias considerables en sus características corporales y en su capacidad para responder a las exigencias de la competición.
El consenso del Comité Olímpico Internacional sobre el desarrollo deportivo juvenil destaca que el crecimiento, la maduración biológica y el desarrollo conductual interactúan de manera individual, y que sus efectos pueden modificar el rendimiento durante la adolescencia.
En otras palabras, dos deportistas de 14 años pueden tener diferencias importantes en estatura, masa muscular, fuerza, velocidad y potencia, sin que esas diferencias representen necesariamente una superioridad permanente en su potencial deportivo.
El problema aparece cuando esas diferencias temporales se interpretan como diferencias definitivas de talento.
Por ejemplo, un futbolista que hoy gana los duelos físicos no necesariamente será el mejor jugador dentro de cinco años. Del mismo modo, un atleta que todavía no alcanza determinados niveles de fuerza, velocidad o potencia no debe ser descartado automáticamente por ello.
Si un entrenador selecciona exclusivamente al futbolista que gana más duelos, corre más rápido o salta más alto, puede favorecer al jugador que dispone de una ventaja física temporal.
Eso no significa que el jugador de maduración temprana carezca de talento ni que el de maduración tardía vaya a superarlo necesariamente. Significa que el rendimiento observado en una etapa del desarrollo no equivale a una predicción segura del rendimiento adulto.
La literatura científica ha documentado estos problemas en los procesos de identificación y desarrollo del talento. Un meta-análisis sobre el efecto de la edad relativa en el fútbol, publicado en 2023, examinó 563 muestras independientes procedentes de 90 artículos y encontró que el sesgo asociado a la fecha de nacimiento varía según la edad y el nivel competitivo.
El desafío de la formación deportiva no consiste solamente en identificar quién rinde más hoy, sino en comprender quién es cada deportista, en qué etapa de su desarrollo se encuentra y qué posibilidades tiene de seguir aprendiendo, evolucionando y mejorando.
Esto exige revisar algunos criterios tradicionales de selección, comprender las diferencias entre edad cronológica y maduración biológica y, sobre todo, asumir que el desarrollo del talento no es un proceso lineal ni idéntico para todos.
Si aspiramos a formar deportistas de alto rendimiento, debemos evitar que las diferencias propias del crecimiento se conviertan en barreras que impidan el desarrollo de quienes necesitan más tiempo para expresar sus capacidades.
En nuestra opinión, hay que ser muy cuidoso y evitar dos extremos: afirmar que todos los jugadores de maduración tardía llegarán a la élite o sostener que el rendimiento actual carece de valor.
La posición científicamente más sólida es otra: “el rendimiento importa, pero debe interpretarse dentro del proceso de desarrollo individual. La maduración es una variable explicativa relevante, no un criterio único para seleccionar ni excluir”.
Se recomienda a los Clubes y academias formativas a considerar:
- Registrar periódicamente la estatura y la evolución del crecimiento (estimar PHV tempranamente).
- Interpretar los resultados de las pruebas físicas teniendo en cuenta el estado de maduración y sus limitaciones de estimación.
- Evaluar repetidamente a los deportistas, sin convertir una selección infantil en un juicio definitivo.
- Considerar el aprendizaje técnico-táctico, la toma de decisiones, la capacidad de adaptación y la evolución entre evaluaciones.
- Ofrecer rutas de continuidad y nuevas oportunidades a quienes no han alcanzado todavía el nivel esperado.
El seguimiento debe realizarse con personal capacitado, respeto por la privacidad y una comunicación cuidadosa con los menores y sus familias. Las estimaciones de maduración no son diagnósticos ni predicciones infalibles.
Bibliografía de apoyo:
Lloyd, R. S., et al. (2015). Position statement on youth resistance training: The 2014 International Consensus. British Journal of Sports Medicine. Complementa el enfoque sobre entrenamiento y desarrollo juvenil.
Bergeron, M. F., et al. (2015). International Olympic Committee consensus statement on youth athletic development. British Journal of Sports Medicine. British Journal of Sports Medicine
Hill, M., et al. (2023). Mismatches in youth sports talent development. Frontiers in Sports and Active Living. Pub Med.
The Relative Age Effect at Different Age Periods in Soccer: A Meta-Analysis (2023). Referencia útil para analizar la influencia de la fecha de nacimiento en la selección futbolística. Pub Med.
Dr. Hernando Arias Londoño – Doctor in Sports Sciences